martes, 1 de noviembre de 2011

Paraguas

Contemplo y añoro a lo que pertenezco.
El brillo de tus ojos, el sonido de tu voz
el encuentro de dos mundos donde por fortuna vivo yo.

Contradictoria forma de compartirnos
 de sentir la lluvia bajo el paraguas
como si mojarnos nos asustara,
 como si mojarnos nos delatara.

Escucho el sonido de tu llegada y mi mundo se torna sordo
para escucharte, para no perderme de algún detalle.

Solo tu sabes lo que busco y siempre lo encuentras para mi,
detienes el tiempo y me lo entregas envuelto.

Me dejo  llevar por la vereda de tu loma
donde comienza la gloria y terminará nuestra historia.